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VLADIMIR LEON SAGOLS

VLADIMIR LEON SAGOLS.

Havana, 1975.

1998. graduate in The National Academy of the Fine arts, San Alejandro in the Specialty of Painting and Engraving.

Personal Exhibitions

2003 center of Development of the Visual Arts exposes its drawings in small formats.

2004 exhibition Possible Portraits. Center of Development of the Visual Arts Havana, Cuba.

2004 breaking The Routine. Rubén Martínez Villena Gallery UNEAC Havana.

2005 Possible portraits, II. Carmen Montilla Gallery, Old Havana, Havana.

2005, Memory of Angel, Suyú Gallery, Havana

2007 Memories of my Childhood. Guayasamin Gallery . Old Havana, Havana

Collective Exhibitions

2008. White and Black Gallery. Miami. Florida

1998 the Youth Stamps, Haydee Santa María Gallery Casa de las Américas. Havana. Cuba

1999 the Art of Living, Museum fur Komunication, Berne, Switzerland.

2000 Contemporary plastic Cuban Art, Center Cultural University student, UNAM, Mexico DF.

2002 Erotic Art, The Acacia Gallery, Havana, Cuba.

2003 love in Big City, Casa de Cultura de Plaza, Havana City

2005 of P to P, Center International of Press.

2006 Different portraits, Center of Development of the Visual Arts, Havana, Cuba.

2007 the Monsters of the Reason. Center Provincial of the Plastic Arts and Design of Havana.

2007 I Begin and End. Domingo Ravenés Gallery City of Havana.

Their works are in Private Collections of Spain, United States, France, Japan, Germany, Puerto Rico, Florida, Principality of Monaco, Istanbul, and Cuba.

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A propósito de la exposición […]

NOCHE DICHOSA / reinaldo montero

En la noche dichosa

en secreto que naide me veya

ni yo mirava cosa

sin otra luz y guía

sino la que en el coraçón ardía.

San Juan de la Cruz

La muerte no puede ser vivida, pero la noche sí. La noche sin sosiego, en desacomodo, la noche inconciliada donde algo asecha, se asecha, se busca develar. Y alguna noche dichosa ocurre lo inaudito, y el hallazgo asoma, sale con decisión al encuentro, y se produce en definitiva lo que por comodidad llamaré milagro. Luego, transcurridos la excitación y el hechizo, a la luz excesiva del día, el milagro permanece. Eso es lo inaudito. Porque en las imágenes que propició la noche, en su halo espectral, puede palparse, más que leerse, la inquietud originaria, el oscuro profundo donde ocurrieron las bodas del alma de Sagols con los espectros, y de oficiante, la noche que insisto en llamar dichosa.

Si la muerte no puede ser vivida, ¿cómo podría interesarnos? Si la noche pasa sin pena ni gloria, ¿qué vivir nos queda? Por estos rumbos asechan los peligros. Sagols lo sabe. Noche tras noche, como quien acude a una cita con la vida que vale la pena, Sagols lo procura. Seguro que no siempre lo consigue, y entonces siente el desasosiego de los annus horribilis. Pero justo ese estado de desencuentro, es útil para mañana. A la noche siguiente, o a la otra, La Máter Tenebrarum al fin asiste, le asiste. Es el triunfo. Triunfo al margen del state of the art que dicta cualquier cosa menos esto que vemos. Por eso Sagols cumple con el rito, cumple en definitiva con la condena en las peculiares minas de sal que tiene todo artista.

La consecuencia es el poder avasallante que ejercen estas piezas espectrales, nocturnas, tan suyas. Si las observamos de soslayo, como de paso, la atracción que ejercen es soberbia. Pruebe ahora mismo el que lea estas líneas, recorrer el muro donde están expuestas. Verá que paso a paso su consustancial irrealidad empieza a ser más coherente que lo real, quiero decir, su presunta falsía es más verdad que el piso donde se suceden los pasos. ¿Por qué ocurre esto?

Tal vez, como las reglas del feng shui para la disposición de los objetos y la luz en una casa o un jardín, estas obras cumplen con un código estricto, no me refiero a un principio composicional, que también cumplen. Ocurre que creo ver una ley de formación que ama, por encima de todo, la sorpresa. ¿Pero de qué se trata en definitiva?

Es fama que Perceval visitó un extraño reino donde todo estaba muerto, y contempló a su rey herido y al lúgubre cortejo de la copa de oro, y al evitar preguntar qué ocurría, los condenó sin saber a que continuaran eternamente muertos.

Dejo en este punto de hacer preguntas, de balbucir sobre lo que no quiero explicar. Que noche, espectros y Sagols sigan congeniándose en lo que admiro. Que la noche dichosa encerrada en esas imágenes gracias a Sagols, siga viajando hasta mí.




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