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DANILO VINARDELL

Danilo Vinardell Jardines. Santiago de Cuba (1977)

FUNDAMENTACION DE MI OBRA

CURRICULUM VITAE

Estudios

Escuela vocacional de artes “ José María Heredia” , Santiago de Cuba.

Academia de artes plástica “ José Joaquín Tejada’’ Santiago de Cuba.

Academia de artes plástica “ San Alejandro” Ciudad de la Habana.

Residencia en Cill Rialig the Project, Kerry, Irlanda.

Exposiciones personales

2001_ Meandros Urbanos, Prado de las esculturas, Biblioteca Elvira Cape, Santiago de Cuba.

2001_ Habrás visto el ruido de los pájaros, Sede de la UPEC, Museo Emilio Bacardi, Santiago de Cuba.

2002_ Sin titulo, Galería de arte universal, Santiago de Cuba.

2002_Sentado en mi laberinto, Centro provincial de Holguín, Holguín

2003_Requiem por la ciudad, Biblioteca pública, Rubén Martínez Villena, Ciudad de la habana.

2004_ Réquiem por la ciudad, Galería Oriente, Santiago de Cuba.

2004_ Habana Siglo XX (testimonios de un discurso ), Galería pequeño espacio, Consejo Artes Plástica, Ciudad de la Habana.

2005_ Perdidas Irreparables, Galería la Acacia, Ciudad de la habana.

2005_S/T New Ireland Gallery, Dublin , Irlanda.

2006_ Panorámicas, New Ireland Gallery, Dublín, Irlanda.

2006_Obras Reciente, Edimburgo, Escocia.

2007_ Art Fair Ireland, Dublin , Irlanda.

2008_ Art Fair Ireland, Dublin , Irlanda.

2008_ Sujetos a Cambios, Galería Orígenes, Gran Teatro de la Habana, Ciudad de la Habana.

Exposiciones Colectivas.

2002_ Visiones de la Virgen, Prado de las esculturas y Ateneo cultural, Santiago de Cuba.

2002_ Salón XIII Provincial de Artes Plástica 30 de Noviembre, Galería de Arte Universal, Santiago de Cuba.

2002_ Salón XXIV de la Ciudad, Galería Oriente, Santiago de Cuba.

2002_ Salón internacional del Caribe, Galería Oriente, Santiago de Cuba.

2003_Salón XIII Provincial de Artes Plástica 30 de Noviembre, Galería de Arte Universal, Santiago de Cuba.

2003_ Maestros y Contemporáneos de la Plástica Cubana, Fraga Fine Arts., Miami, Florida, E.U.A

2003_ IX Salón de premiados, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, Ciudad de la Habana.

2003_ Salón XXV de la Ciudad, Galería Oriente, Santiago de Cuba.

2003_ Salón Playa, Galería de Artes, Servando Cabrera, Ciudad de la Habana.

2003_Abstraccion Activa, Colateral a la 8va Bienal de la Habana, CENCREM, Ciudad de la Habana.

2004_Toronto internacional Arts Fair, Toronto, Canadá.

2004_ Abstracciones, Galería La Acacia, Ciudad de la Habana.

2004_ Memorias , Presente y Utopía, Convento de San Francisco de Asís, Ciudad de la Habana.

2005_ Proyecto Galería Espacios, Madrid, España.

2005_ Diálogos, Centro de prensa internacional, Ciudad de la Habana.

2005_ Cuando la abstracción encuentra la figuración, Museo Emilio Bacardi, Santiago de Cuba.

2005_ VI Salón de Arte Religioso, Parroquia santísima Trinidad, Santiago de Cuba.

2006_ Subasta Extraordinaria de Marzo en Caja Madrid, Sala Retiro, Madrid , España. Obra Vendida.

2007_ Subasta Extraordinaria de Marzo y Diciembre de Caja Madrid, Sala Retiro, Madrid , España. Obras Vendida.

2007_ 5 Pintores Abstractos, Galería Villa Manuela, UNEAC, Ciudad de la Habana.

2007_ Shakin that Art II, The Warren Gallery, Dublin, Irlanda.

2007_ Annual Summer Event Exhibition, Oisin Gallery, Dublin Irlanda.

2008_Estampas de Fe, Centro Hispanoamericano de Cultura, Ciudad de la Habana.

2008_Subasta Extraordinaria de Junio de Caja Madrid, Sala Retiro, Madrid , España.

Premios

2002_ Salón XXIV de la Ciudad, Galería Oriente, Santiago de Cuba.

2002_ Salón XIII Provincial de Artes Plástica 30 de Noviembre, Galería de Arte Universal, Santiago de Cuba.

Colecciones.

Hoteles NH,Parque Central, Ciudad de la Habana

Hotel IberoStar, Varadero, Cuba

Colecciones Privada

Cuba, Irlanda, Escocia, Francia, Inglaterra, Holanda, España, Argentina, México, Colombia, Jamaica, Islas Gran Caimán y Estados Unidos.

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El tópico del paso gravoso del tiempo sobre la materia (por 3.VIII.2004 / PEDRO DE ORAA)

El tópico del paso gravoso del tiempo sobre la materia, esgrimido por los pintores dedicados a la abstracción tachista y caracterizado como tema esencial entre sus últimas promociones, no parece cautivar ya, al menos con la fijación demostrada en los otros, al joven exponente Danilo Vinardell. La pared desgastada, roída por la inclemente intemperie y el curso de los días, ha dejado de ser representación funcional de la pintura abstracta orgánica; se ha convertido para él en retórica, argumento superpuesto al origen aleatorio de la obra, apoyado muchas veces por la muletilla del titulo o el discurso en voz alta del propio artista en su tentativa de autointerpretación inducida…

Conduciendo hacia una más clara legitimación del hecho pictórico, Vinardell reconoce nuevas motivaciones –sensoriales en primera instancia, y luego conceptuales–, que acercan su pintura a una experiencia de mayor lucidez y conciencia, en la cual el espacio “representacional” está abierto, y su caudal metafórico está en fase de primariedad y desnudo. El cuadro no será más un segmento de superficie del muro, para ser la atmósfera misma que lo contiene y rehace.

En razón paralela a la amplitud del presupuesto temático –el tiempo físico y el histórico: la corrosión matérica: el deterioro del entorno y de lo cotidiano–, el pintor ha liberado su mirada desde la tapia angosta y cariada al tramo urbano en ruinas al paisaje total de la ciudad calcinada por el sol de la hora cenital. (No hay pigmento verde en su colorística: la flora se ha extinguido.) En su última estación visionaria el pintor ya no percibe la ciudad desde dentro, sino la contempla desde sus límites, apostado en el centenario malecón al que Lezama –haciéndose eco de la observación juanrramoniana–, dice estar ahí para la que la divisemos en su magnificencia y con supina ignorancia del mar. Pero Vinardell va más allá y retrata esa teoría sin término de edificaciones que vibran, tambalean, caen o se levantan, resistidas al salitre, decoloradas por el albor incesante de la luz, y lo hace desde la distancia de las aguas, desde la desconcertante distancia de la abstracción.

La obra reciente de Vinardell nos hace reconsiderar la admisión del tema en la pintura abstracta como válido. No es la argumentación a posteriori de una experimentación pictórica de la que no se tiene idea suficiente, o ha partido del vacío de propuesta. La abstracción absoluta es posible; no obstante subyacen en su ejercicio reminiscencias de la realidad. No olvidemos que la revelación del abstraccionismo en Kandinski se da por visión equívoca de un cuadro figurativo colocado de revés. Y en Mondrian es un proceso en secuencia de la recomposición estilizada de un elemento real. La realidad no puede obviarse: la autenticidad de la abstracción consiste en rehacerla. Y esto lo consigue Vinardell.

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La experiencia del derrumbe(Pablo de Cuba Soria / 2004)

A Delia Robledo y los otros, por el milagro; Danilo sabe

De golpe hay que decirlo: la obra plástica de Danilo Vinardell (Stgo de Cuba, 1977) se sostiene desde una experiencia del derrumbe que no (se) permite ingenuas expectativas. El suyo credo es la pérdida. Sus piezas cuentan con ese principio de fatalidad, ¡el último de los dones posibles!, que toda obra necesita para que, al menos, resulte atendible. El artista ha logrado la sequedad de quien nada espera, de quien se viste de voyeur y contempla por el hueco de la caída –aquella que no se puede zurcir– la estructura de una ciudad venida a menos.

Así Vinardell parece sugerirnos, ¡sin paradojas!, que la abstracción en sus cuadros se deshace ante la pesadez de la materia: unas vigas al sostén de nada, unas paredes que fueron, un largo muro, y un género humano que bien pudiera llamarse Delia Robledo, o simplemente Nadie.

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“Cuando estoy en el reino de los conceptos,

mis ojos ya no ven, mis oídos ya no oyen,

La realidad esta escondida en la niebla”

Ibrain Lassaw

(por Clarisa Crive Duany)

A más de medio siglo de realizarse en Cuba la primera exposición de arte abstracto, protagonizada por el grupo de los 11 en el año 1953, se perciben en las artes plásticas cubanas nuevos aires de abstracción.

Un grupo ya significativo de jóvenes creadores dentro de los que se inserta Danilo Vinardell devienen auténticos cultores de las tendencias que a lo largo de la pasada centuria revolucionaron la manera de ver y hacer las artes plásticas.

Los diferentes movimientos artísticos del siglo XX le concedieron a la utilización de los materiales tradicionalmente no pictóricos una importancia decisiva dentro de la obra, incontables son los ismos: los primeros surrealistas, los dadaístas y las tendencias iniciadas en los Estados Unidos de posguerra. Con el uso de estratificaciones muy gruesas, a veces verdaderos relieves embutidos como soporte, y la materialidad obtenida con la superposición de papel entre otros elementos; parecen ser un importante antecedente formal para Vinardell a la hora de estructurar su obra y hacernos reflexionar en torno a nuestro espacio vital.

Ser santiaguero de origen y discípulo de Julia Valdés, le conceden al artista pasión especial por el paisaje como soporte de su discurso abstracto, venido ahora citadino, después de su llegada a la Ciudad de La Habana. Nada escapa a sus percepciones, edificios, fachadas, plazas, parques, el silencio de la urbe que descubre paso a paso que incluso cobra sentido para él.

Si la memoria no me falla fue en el año 2004 mi primer encuentro con su obra. Desde aquel entonces percibí que la presencia de materiales pobres y efímeros encontrados en cualquier edificio ò rincón abandonado, era parte de esa intención de llevar a la tela la sensación de duración eterna que le traducen los espacios arquitectónicos de la ciudad, aquellos en los que el tiempo ha dejado su inevitable huella.

Sus lienzos no figurativos están modulados a partir de la relación espacio - tiempo, a las que llega valiéndose de la experimentación en contraposición a las variaciones espaciales que provocan los planos blancos de color. La ausencia casi total de materiales pictóricos cede el terreno a sus verdaderos protagonistas, los pigmentos vegetales, los residuos de capas pictóricas de viejos edificios y los materiales reciclables que intervienen en su dinámica formal otorgando a la obra mutabilidad eterna. Lo cierto es que nada aquí esta dispuesto al azar, el artista esboza sus virtuales espacios y los hace habitar, su estrategia: el ensayo, su táctica: las transformaciones químicas que induce en cada material y que hacen de la obra una entidad viviente.

Acorde a su topografía citadina ilusoria edifica una ciudad hábitat del alma, penetra hasta sus más recónditos rincones no solo físicos sino también sociales. En la ciudad de Vinardell todo se transforma, detrás de sus espacios aparentes también se vive y se espera, sus superficies evolucionan, tú solo debes asomarte. La luz esta allí encendida presta a la expectativa de sus nuevos espacios SUJETOS A CAMBIOS.

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La evaporación de la ciudad (por José Antonio Choy López)

Danilo Vinardell (Santiago de Cuba, 1977), es la más reciente promesa de la abstracción en la pintura cubana. Construye su obra a partir de una poética y sobre todo un pensamiento, heredero de la mejor tradición de esta tendencia en Cuba, esa que se definió en la década del 50, bajo el influjo explosivo de este movimiento pictórico en los Estados Unidos.

Al ver estas obras, siento en especial, un sentimiento de pérdida. La evocación transpirante, o al decir de Lezama "la evaporación", de un ámbito urbano en su mayor deterioro: la humedad creciente sobre la huella lavada del color vital e inefable del pasado; imágenes encerradas en estos delirios pictóricos que nos alertan, de lo que va a desaparecer irremediablemente.

Bienvenido Danilo… ha empezado bien, que es quizás lo más importante.

Poder caminar, sin engañar al pájaro, del corazón del árbol al éxtasis del fruto. ( por René Char.)

En medio de un ambiente natural sin igual, el Prado de las Esculturas nos sumerge hoy en la Ciudad, mostrándonos los Meandros Urbanos del joven pintor Danilo Vinardell.

La primera exposición quizá no sea la más significativa en la vida de un artista plástico, pero será siempre la primera confrontación con el público y la crítica, el sagrado momento de desnudar su arte por vez primera, en solitario y de manera organizada, ante la mirada escrutadora del otro. Es el instante en que el artista está en condiciones ya de mostrar una obra coherente, donde puede ser que la suprema sabiduría y la plenitud de la experiencia estén ausentes, pero el vigor, la fuerza y el nervio creador dejarán entrever sin dudas un talento que, si es genuino, deberá perfeccionarse y crecer durante todo el camino.

Vinardell nos lleva de la mano a través de las estructuras que lo habitan y obsesionan, en un viaje por una espiral a veces en picada otras en contra picada, haciendo múltiples escalas en ángulos y colores, recovecos, laberintos y callejuelas de connotaciones recurrentes.

En estas metáforas urbanas descubrimos las miradas curiosas de un niño que creció entre los proyectos de un padre ingeniero civil. Percibimos también las impresiones transformadas en expresión con diferentes niveles de abstracción de un artista autodidacta. El pintor nos hace partícipes de una experiencia visual donde los colores de lazos y recodos nos hablan un lenguaje fuerte y casi de tierna violencia: quizá el de las mismas urbes.

En estos paisajes citadinos no encontramos ya al primer Vinardell de ingenuos tejados santiagueros y arcos de medio punto (aunque nos empeñemos en descubrirlos, no son los mismos), no distinguimos tampoco en sus construcciones a los sempiternos caracoles; apenas alguna que otra espiral: asistimos a una nueva etapa, un nuevo período creativo en la obra de un pintor muy joven, pero que está encontrando un discurso donde la poesía visual es tan expresiva que pudiera parecer evidente si Vinardell lo aclarase todo, si nos revelara sus misterios. Sin embargo, sus imágenes aunque enormemente sugestivas, no son tan elocuentes: en un punto se detienen sobre ellas mismas dejándonos una interrogación.

La Verdad de Danilo está precisamente en esa interrogación que queda después de la expresión y que finalmente termina inquietándonos.

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Danilo Vinardell oculta el color (por José Veigas Zamora )

La ciudad, el medio urbano parecen ser el foco de atención de muchos artistas en estos tiempos; la forma de reflejar este interés nos remite desde los planteamientos más conceptuales hasta la abstracción, casi diríamos expresionista, de Danilo Vinardell. Es verdad que parece contradictorio hablar de “ciudad” y a continuación referirnos a un pintor que se asocia con lo no figurativo, pero nada tiene de extraño cuando en los últimos años hemos visto exposiciones como Manhattan 97, de Carlos Trillo o algunas piezas de Rigoberto Mena que independientemente de los títulos, no pueden dejar de sugerirnos referencias inmediatas al medio urbano aunque sea a través de lo topográfico o de la sugerencia de una textura mugrienta en una pared de la urbe que habitamos.

Danilo, pintor de este nuevo milenio, ya que su obra se desarrolla a partir del 2000, ha ido dejando, en apenas tres años, las etapas primarias donde el color desempeñaba una función esencial en su obra. En Meandros urbanos, su primera exposición personal, el color dominaba las telas del autor, las formas, en muchas ocasiones, se disolvían por el empleo algo indiscriminado de los colores. ¿La ciudad? del pintor se nos perdía entre tantas manchas y líneas. Los títulos de aquella muestra podían sugerirnos literariamente la imagen que representaban como en: El domo, La puerta, Madrugada de neón o The wall; donde más que abstracción, Danilo nos brindaba aún una versión muy propia del paisaje citadino, quizás una referencia indirecta al amontonamiento visual que se puede observar en Santiago de Cuba.

Dos años después de esta primera exposición, Danilo presenta en sus nuevas piezas la transformación que el trabajo diario y la reflexión pueden obtener. Expone en Santiago de Cuba, su ciudad natal, un conjunto que se distancia de aquellos cuadros marcados, digo yo, por los patrones del color caribeño; tan en boga en la parte oriental de la Isla; su pintura comenzaba a enrumbar hacia lo que, en menos de un año, se iría convirtiendo en la obra reciente que ahora nos presenta.

La abigarradas estructuras que avizorábamos en sus cuadros anteriores se han desplazado ¿han desaparecido para siempre? También, el color se ha ocultado dentro de las pocas formas que quedan en pie, sabemos sin embargo, que no ha desparecido del todo aunque las evidencias y nuestros órganos de la visión lo hagan parecer. Hay que imaginarlo bajo las capas de pintura que lo han ido encubriendo. Nos damos cuenta que a su arte le faltaba traspasar las encrucijadas y las trampas que el arte impone al creador, Roma no se hizo en un día, dice el refrán, un verdadero artista es el resumen de fracasos y éxitos; la obra de Danilo va por el camino de la primera consolidación, no importan los temas, las técnicas, las tendencias.




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